24 Mitos sobre la lactancia materna

¿Por qué existen tantos mitos acerca de la lactancia materna?

Primero mencionar que existe un desconocimiento generalizado respecto de la lactancia materna. Inclusive, y muy lamentablemente, de muchos profesionales de la salud.

Vivimos en la era de la mamadera (aunque pareciera que esto está comenzando a cambiar). La mayoría de nuestras madres nos alimentaron con mamadera y a su vez ellas fueron alimentadas así también por nuestras abuelas. Crecimos sin ver amamantar a nuestros hermanos pequeños, a nuestros sobrinos, a nuestros primos. En cambio sí vimos el auge de mamaderas, de fantásticas fórmulas para alimentar a los bebés y el bombardeo de marketing publicitario de todo lo anterior y de juguetes que venían con una mamadera para alimentar a una guagua, juguete preferido por miles de niñas, niños y adultos.

La primera solución que se le da a una madre con dificultades y angustiada por su hijo que llora de hambre es darle una mamadera, desconociendo que eso puede afectar negativa y definitivamente una lactancia que en la gran mayoría de los casos podría ser satisfactoria y placentera y que para eso necesita solamente apoyo, contención, tiempo, paciencia e información correcta y oportuna.

A continuación abordaremos los mitos más comunes:

  1. Los pechos pequeños no producen leche o muy poca.

Falso. El tamaño del pecho está determinado principalmente por la grasa y poco tiene que ver con la glándula mamaria, excepto en casos poco frecuentes de hipoplasia mamaria. La gran mayoría de los casos de pechos pequeños, las madres notan su crecimiento durante el embarazo, lo que es signo de que los pechos se están preparando adecuadamente para una lactancia exitosa.

  1. No todas las leche son de buena calidad, hay leches aguadas.

Falso. Si se produce leche, se produce leche de la mejor calidad para el bebé. No existen las leches aguadas. Si hay leche, es de buena calidad.

  1. No todas las madres producen leche suficiente para satisfacer a su bebé.

Falso. A menos de que exista un caso de hipoplasia o quizás algún tipo de cirugía mamaria, la gran mayoría de las madres producirán la cantidad justa y necesaria para alimentar a su bebé, incluso a mellizos.

  1. La madre no puede comer ciertos alimentos durante la lactancia.

Falso. Una madre puede comer todo lo que desee. Ojalá su alimentación sea equilibrada por su propia salud, pero no hay alimentos prohibidos en la lactancia. Los alimentos saborizan la leche.

  1. Si la madre está nuevamente embarazada, debe dejar de amamantar.

Falso. A menos que ella así lo quiera o porque exista algún riesgo en el embarazo. Si es un embarazo sano y las relaciones sexuales no están contraindicadas, puede seguir amamantando sin problema.

  1. Si la madre está enferma, no puede continuar amamantando y si sigue, no puede tomar medicamentos y si los toma, debe suspender la lactancia.

Falso. Nuevamente, a menos que ella quiera suspenderla. En caso que no, no hay motivos. En la gran mayoría de los casos no hay problema incluso si está tomando remedios, ya que para casi todas las enfermedades hay alternativas compatibles con la lactancia.

  1. Una vez interrumpida la lactancia, no se puede volver a amamantar.

Falso. En la mayoría de los casos se puede relactar. Incluso se puede inducir lactancia en una mujer que no ha estado embarazada y quiere hacerlo porque adopta un bebé.

  1. Si los pechos están blandos, es que ya no hay leche.

Falso. Una vez establecida la lactancia, los pechos van recuperando su forma y aspecto de antes. Es decir, se deja de sentir la “bajada” (o “subida”) de la leche. Cambia la forma en que se produce la leche, por lo tanto ya no se están llenando constantemente los pechos. Se produce la leche cuando se produce la estimulación.

  1. Hay que aguantar porque la lactancia duele.

Falso. La lactancia no duele. Si hay dolor hay que revisar el caso porque la lactancia no debería doler. Es importante pedir ayuda y no sufrir. La lactancia es para disfrutarla.

  1. Si los pezones son planos o invertidos, no se puede amamantar.

Falso. Un buen agarre no es al pezón, por lo que no influye la forma de estos para amamantar exitosamente.

  1. La lactancia materna excluye al padre.

Falso. Lo único que no puede hacer el padre es amamantar. En todo lo demás puede involucrarse y es sano, esperable y recomendable que así sea. Su participación es fundamental y puede ser clave para una lactancia exitosa.

  1. Una madre que fuma no debe amamantar.

Falso. Una madre que fuma no es bueno ni para ella ni para su entorno, pero es mejor una mamá que fuma y amamanta a que una mamá fume y dé leche de fórmula.

  1. Hay situaciones en que la leche simplemente se corta, como el estrés.

Falso. La leche no se corta por estrés. Se puede ver afectado el reflejo de eyección de la leche de forma momentánea, pero una vez que la madre se calme y se ponga al bebé al pecho, nuevamente saldrá su leche.

  1. Si el bebé pide de nuevo después de 20 minutos o media hora, es que la leche no le está alimentando lo suficiente.

Falso. Un recién nacido tiene el estómago chiquitito y la leche materna es de fácil digestión, por lo que no es raro que pueda pedir de nuevo a los pocos minutos. En la medida que vaya creciendo, es esperable que las tomas se vuelvan más cortas, eficientes y probablemente más espaciadas en el tiempo.

  1. Hoy en día, la leche de fórmula es igual de buena que la leche materna.

Falso. La leche materna es un fluido vivo, lleno de agentes inmunológicos y células vivas de las cuales la leche de fórmula carece completamente.

  1. La lactancia artificial al final es más fácil y cómoda.

Falso. La lactancia materna una vez establecida ofrece toda la comodidad de poder ser ofrecida en cualquier lugar, en cualquier momento, a la temperatura justa y en las condiciones de higiene óptimas. Nada que preparar, hervir, esterilizar, lavar, no deja residuos ni nada que deba ser desechado después.

  1. A partir de X tiempo, la leche ya no alimenta, es agua.

Falso. Las madres producen leche, no agua. Esta va variando su composición a medida que crece el bebé y se va adaptando a sus necesidades nutricionales. Siempre es leche nutritiva.

  1. Se debe dejar de amamantar cuando el niño o niña ya comienza a caminar, o cuando cumple 1 año, o 2, o 3…o hasta cuándo le sigues dando???

Falso. Estudios antropológicos señalan que la edad de destete natural del niño va entre los 2 y los 7 años. Quienes deciden hasta cuándo son la madre y el niño, nadie más.

  1. Se deben dar agüitas de hierbas para fortalecer su sistema digestivo y evitar cólicos y malestares.

Falso. Las recomendaciones de la OMS indican que el bebé debe ser alimentado exclusivamente con leche materna los primeros 6 meses de vida (y junto con alimentación complementaria hasta los 2 años o más). La leche contiene todo lo que necesita para nutrirse e hidratarse.

  1. Si se amamanta a demanda, se mal acostumbrará y mal criará y será muy dependiente.

Falso. Incluso los estudios indican que es al revés. Las necesidades de los bebés y niños pequeños deben ser satisfechas sensible y oportunamente para un adecuado desarrollo físico, emocional, psíquico y social.

  1. Si se les da una mamadera con fórmula en la noche, los bebés duermen mejor.

Falso. El sueño del bebé es distinto al del adulto. No es esperable que un bebé duerma toda la noche. Si no despierta por hambre lo hará por frío, por calor o para chequear que tiene un adulto atento a sus necesidades de contacto y seguridad.

  1. Se debe amamantar cada 3 horas para que el pecho se llene de leche y el estómago del bebé descanse.

Falso. La lactancia materna debe ser a libre demanda en horario y tiempo de duración de cada toma. Poner horario a la lactancia puede afectar gravemente la mantención de la misma.

  1. Si el bebé presenta vómitos o diarrea, se debe suspender el pecho.

Falso. Más bien todo lo contrario. Muchas veces la leche materna es lo único que aceptan y les permite mantenerse nutridos e hidratados.

  1. El patrón de aumento de peso no es el esperado, hay que suplementar.

Falso. Si el patrón de aumento de peso no es el esperado, primero hay que apoyar a la madre para que pueda dedicarle el tiempo y la atención a su bebé para hacer tomas más frecuentes, por más tiempo y/o más eficientes.

 

Javiera Arriagada

Asesora de lactancia 

javiland@gmail.com

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